viernes, 30 de enero de 2015

Libertad

-No dudó un instante, cuando pregunté por un concepto digno, Joan dijo: Libertad.
Bien digno es el concepto que define la posiblidad del pensamiento. de la crítica y de la razón, y por tanto no puedo objetar nada a la elección de mi amigo de caminatas y fatigas. Hablamos de esto al pie del faro de Calella, paraje soleado, muy marino, muy evocador de la idea poética de Libertad. Maticé -reconozco que con ganas- que la Libertad no es un bien  supremo, como pudiera serlo otro como la Justicia -acaso el más supremo- pues está condicionada a la ajena, en el sentido que nadie puede ejercer su libre albedrío -sin devenir abuso- más allá de los límites  que garantizan que el de enfrente pueda ejercer el propio, y además, está supeditada al Bien, a la Verdad y a la Justicia.
Elegir opciones al margen, produce monstruosidades morales, ecatombes sociales y pecados -etimológicamente, pecar es errar- que acaban con la propia Libertad para convertirla en dependencia, y en formas de desorden personales y colectivas, entonces salvar la vida puede ser la única elección.

Pasa con la Libertad lo que suele pasar con casi todo lo importante, lo que contiene principios activos -como se dice en botica-  y que es cuestión que obliga al saber, pues lo contrario empozoña, y el conocimiento para ello se adquiere con sacrifio y esfuerzo. Sin entendimiento, surge el veneno, metáfora a la Libertad del tirano, que no a la del hombre justo, ni a la del hombre libre, pues la del tirano es la elección del capricho, del sí por que sí, del abuso justificado en la propia singladura como expresión del yo, pero solo del yo, la del hombre justo es la debida, y muchas veces la del sacrificio.

Los faros, como ciertos hombres, y como los Principios morales, son garantías de posición en la tormenta, y referentes cuando la única libertad posible, es seguir su estela para no sucumbir en las tinieblas, del mar o del espíritu.
 Podemos construir más barcos si zozobran, pero no hay prótesis para la vida aplastada, ni para los niños rotos en sus bases a través de sistemas educativos de principios completamente tenebrosos -hijos de Rousseau, generalmente- que les secuestran de por vida la capacidad de elección, prometiéndoles todo lo contrario. En este sentido, la supuesta libertad del niño, es el camino más corto para convertirle en esclavo, ignorante de los límites, sin sentido claro del deber, ni de la renuncia, ni de nada que suponga acallar la tiranía del yo.Veneno potencial inoculado con la maestría del mal moral que nos aflige, que niega lo alto, cuando conviene lo bajo para intereses concretos.
No seguiré. De todos modos, la idea romántica de Libertad,  representada en forma de faz, con melena y cara al viento en la mar, es hermosa y deseable, pero no olvidemos, ni que la Justicia lleva espada, ni que sin el Bien, la Libertad está decidida entre lo malo y lo peor.

1 comentario:

  1. La libertad la entienden pocas personas, las que verdaderamente las sienten, suelen ser personas con mente abierta e inteligentes verdaderamente. Esto es muy importante: " la del hombre justo es la debida, y muchas veces la del sacrificio.", así es la del sacrificio.


    Precioso artículo y de un gran contenido, los faros son hermosos.


    http://www.elconfidencial.com/tribuna/prohibido-prohibir-joaquin-garrigues-walker-20100729-6304.html


    Antes había personas hechas de otra pasta, ya ni eso.



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