miércoles, 2 de julio de 2014

Calendarios (transcripciones de un blog)



Para calendarios, El Zaragozano, el de los Payeses, y el de Fray Ramón, Ermitaño de los Pirineos, los tres son imprescindibles. Mi debilidad por el tercero me inclina a ser su ferviente defensor, no por razón imperiosa, más bien por costumbre, y desde luego, por iluminar su portada quien me recuerda a Raimundo Lulio, al que ahora llaman Llull y al que tengo en gran estima. Su contenido es parecido al de los otros dos. El Zaragozano es el más antiguo; el de los Payeses, que ahora se publica sólo en Catalán creo, lleva más allá, si cabe, esto de los pronósticos -mejor al caso profecías- pues con ayuda de una rueda perpetua, como en los arcanos del Ars Magna, clasifica los años de modo que con un simple algoritmo descubrimos si serán fértiles o estériles y publica el santoral también, y da consejos para el campo, por el mismo precio, cosa que con cierta ironía, me recuerda la fatídica revolución que pretendió cambiar el nombre de los meses por el de vendimias y vientos, y desterrar a los santos, en fin, esto mejor lo dejamos.
Aconsejo pues tener a mano los tres o uno, pues con los tiempos que corren, sin huestes casi y con hordas en rebeldía será -digo yo- importante saber, si lloverá o hará sol, que al final ya se verá, pero para mí tengo que acabará siendo como dicen.

2 comentarios:

  1. Siempre hay que agradecer que nos proporcionen buenos consejos, si nos ponemos a pensar nadie los da, no sé muy bien de dónde sale: " no des consejos a quien no te lo pida", yo creo que dar consejos es de buenas personas, porque las malas no dicen nada, se concentran mayormente en el silencio, así que los calendarios nos proporciona el regalo de los consejos, prestaremos atención a ellos.


    Saludos. Teresa.

    ResponderEliminar
  2. Eso dice el consabido refrán. Y yo incluso me atrevo a modificarlo, "no des consejo a algunos ni aunque te lo pidan", pues tu consejo, solicitado por aquel que no sabe, el necio, sobre todo por la necia, automáticamente sea dado, será criticado, juzgado, despreciado y abandonado al olvido, y tu esfuerzo en dar consejo será recompensado con el más absoluto de los desagradecimientos.
    Es más, que abundan las personas necias que no saben de lo que es un consejo, más allá de la existencia de esta palabra en sus memorias de lenguaje. Y confunden los significados de consejo, opinión, ayuda, y otros sustantivos que en general definen el intercambio humano de ideas y pensamientos.
    Así es la humanidad en su mayor parte, marcadamente hendida por la oscuridad de la ignorancia que tantos y tantos conflictos, algunos extremadamente graves han afligido a la humanidad desde el principio de sus tiempos.

    ResponderEliminar